San fermin, el origen de la fiesta

Sabias que…

El culto a San Fermín en Pamplona es anterior a la celebración e los Sanfermines. La tradición cuenta que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana en el siglo III enviado por San Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al cristianismo junto con toda su familia.

Su hijo Fermín fue bautizado por San Saturnino en el lugar que hoy se conoce como el “pocico de San Cernin” y ordenado sacerdote en Toulouse (Francia). Volvió a Pamplona como obispo y murió decapitado en Amiens.



El origen de la fiesta

San Fermín nació de la unión de tres fiestas, una de caracter religioso, en honor a San Fermin y que es la más antigua, las ferias comerciales organizadas a partir del siglo XIV y la celebración, también en el siglo XIV, de las fiestas taurinas con las corridas de toros.

En sus comienzos los San Fermines se limitaban a una función de vísperas en la iglesia de San Lorenzo, a la Procesión, a la octava y a la comida de los pobres. Poco a poco se fueron uniendo a la celebración músicos, danzantes, comediantes, puestos ambulantes, gigantes o torneos, pero todavía quedaba algo muy importante, y es que la fecha de celebración de estas fiestas era en octubre, con lo que el mal tiempo hizo que el Ayuntamiento de Pamplona pidiera al obispo que se cambiaran a Julio para así hacerlas coincidir, además, con la feria del ganado.

San Fermin es primer obispo de nuestra diócesis, también, primer obispo de Amiens, dónde hizo su entrada un 10 de octubre (día exacto de la antigua celebración de San Fermín) y eso explica el por qué en Pamplona hasta 1590 la fiesta se celebraba el 10 de octubre. Y así fue como en 1591 se eligió el día 7 del mes de Julio para celebrar los San Fermines tal y como hoy lo conocemos, aunque en aquella época la fiesta duraba tan solo tres días y en la que el blanquirojo no era la ropa de moda. Hasta finales del siglo XIX o principios del XX la gente vestía como quería e incluso gustaba para poder diferenciar de clases sociales según la indumentaria. Fue por aquel entonces, principios del s. XX cuando se empieza a llevar la indumentaria típica que perdura hasta nuestros días en San fermín, el rojo sobre blanco, la ropa blanca, con las alpargatas y la faja y el pañuelo rojo; indumentaria atribuida a una Peña de San Fermin de mozos desaparecida hoy día llamada “La Veleta” que fue vigente en los años 30.

En definitiva, en una celebración famosa en el mundo entero y de la que nadie se arrepiente visitar.
Ya solo queda decir… ¡¡ Viva San Fermin, Gora San Fermin !!